Contabilidad del Capital Natural

Natural Capital Accounting

 

 

El Reto

El Producto Interno Bruto (PIB) sólo muestra parte del desempeño económico –ingresos– pero no menciona nada en relación a la riqueza total y a los activos que subyacen estos ingresos. Por ejemplo, cuando un país explota sus minerales, en realidad está agotando su riqueza. Lo mismo sucede con la sobreexplotación de las pesquerías o la degradación de los recursos hídricos. Los activos naturales que van en declive son es invisibles en el PIB y por lo tanto no se miden.

La contabilidad de la riqueza, incluyendo la contabilidad de capital natural es necesaria para sostener el crecimiento. El desarrollo a largo plazo es un proceso acumulativo y de administración racional de la cartera de activos, como lo son: el capital manufacturado, capital natural y los capitales humano y social (ver figura 1).  Cómo señalara el Premio Nobel, Joseph Stiglitz, una empresa privada se juzga tanto por sus ingresos, como por su balance general; pero la mayoría de los países solamente declaran sus ingresos brutos (PIB) y conocen muy poco sobre el balance general nacional.

La otra gran limitación del PIB es la pobre representación que este tiene del capital natural. La contribución total del capital natural; como los bosques, los humedales y las tierras para uso agrícola, es ignorada. La silvicultura es un ejemplo, los recursos maderables son valorizados en las cuentas nacionales pero otros servicios que los bosques brindan, como la absorción del carbono y la filtración del aire, se ignoran. Por lo tanto, el PIB puede dar señales engañosas acerca del desempeño económico o del bienestar de un país.

Como resultado, los ecosistemas se están deteriorando en todo el mundo y con ellos, la capacidad de mantener el bienestar humano y el crecimiento económico sostenible. El capital natural es un activo crítico, especialmente para los países en desarrollo donde tiene una participación significativa (36%) de la riqueza total (ver figura 2).

El concepto de la contabilidad de capital natural ha existido desde hace ya más de 30 años. Sin embargo hasta la fecha, el progreso más allá del pensamiento conceptual hacia la aplicación práctica, ha sido muy lento. Los obstáculos para la aplicación incluyen: (i) la falta de metodologías internacionalmente acordadas para la valoración de los ecosistemas, (ii) la utilización insuficiente de la contabilidad de capital natural por parte de los responsables en la toma de decisiones, especialmente de los ministros de finanzas, (iii) limitaciones en la capacidad de muchos países en desarrollo y (iv) la falta de liderazgo para ir "más allá del PIB".

El Futuro Que Deseamos

Nuestra meta es un mundo donde la valoración del ambiente lleve a tomar mejores decisiones para el desarrollo. Nosotros creemos que la valorización del ambiente y la incorporación de capital natural en las cuentas nacionales, puede dar apoyo a mejores decisiones. La contabilidad de la riqueza (incluyendo la contabilidad de capital natural) puede facilitar estadísticas detalladas para la mejor administración de la economía, como las cuentas de los insumos sectoriales de agua y energía, y salidas de contaminación que son necesarias para crear escenarios de crecimiento verde. Las cuentas de tierra y agua pueden ayudar a países interesados en incrementar su capacidad hidroeléctrica para analizar el valor de los usos competitivos de la tierra y la vía óptima para conseguir esta meta.

La contabilidad de capital natural puede ayudar a los países ricos en biodiversidad a diseñar una estrategia de administración que maximice su contribución al crecimiento económico, balanceando las compensaciones entre ecoturismo, agricultura, medios de subsistencia y otros servicios de los ecosistemas como la protección contra las inundaciones y la renovación de las aguas subterráneas.

La contabilidad de capital natural abarca los tres pilares del desarrollo sostenible y puede mover al mundo más allá de la matriz PIB para enfocarse en todos los activos que un país necesita para un crecimiento a largo plazo y de bienestar. Un gran paso hacia alcanzar esta visión se dio con la adopción del Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica (SCAE) por la Comisión Estadística de las Naciones Unidas en el 2012.  Esto brinda un método acordado internacionalmente para contabilizar los recursos naturales materiales, como minerales, madera y pesquerías.

Ahora, muchos países quieren llevar la contabilidad de del capital natural más allá de los  materiales aprobados por el SCAE, como la madera, para incluir servicios de los ecosistemas y otros recursos naturales que no se han negociado o comercializado, y que son más difíciles de medir. Esto incluye los servicios de “regulación” de los ecosistemas como los bosques para la polinización y los humedales para reducir el impacto de las inundaciones.

Cómo Conseguirlo

El Grupo del Banco Mundial lidera una alianza para avanzar la Contabilidad del Capital Natural a nivel internacional. La Alianza Mundial para la Contabilidad de la Riqueza y la Valoración de los Servicios de los Ecosistemas (WAVES,  por sus siglas en inglés), tiene como objetivo promover el desarrollo sostenible, al asegurar que los recursos naturales sean integrados en la planificación del desarrollo y las cuentas económicas nacionales. WAVES tiene los siguientes objetivos:

  • Ayudar a los países a adoptar e implementar cuentas que son relevantes para sus políticas y compilar un conjunto de experiencias
  • Desarrollar una metodología de contabilidad de los ecosistemas
  • Establecer una plataforma mundial para capacitación e intercambio de conocimientos
  • Construir un consenso internacional alrededor de la contabilidad de capital natural

Desde que WAVES fue lanzado en la Convención de Diversidad Biológica en el año 2010 en Nagoya, Japón;  Botswana, Colombia, Costa Rica, las Filipinas y Madagascar se embarcaron en programas para implementar la contabilidad de capital natural, avalados al más alto nivel de sus gobiernos, con un amplio soporte técnico por parte de WAVES. Estos países han establecido comités directivos nacionales, han llevado a cabo amplias consultas con las partes interesadas, identificado prioridades en sus políticas y diseñando planes de trabajo para su implementación. Los planes de trabajo de los países incluyen compilar las cuentas para recursos naturales como madera, agua y minerales, siguiendo el Marco Central del SCAE, así como contabilidades experimentales para ecosistemas como cuencas y manglares.

WAVES también brinda soporte técnico para el trabajo de la contabilidad de capital natural en Himachal Pradesh (India); y Guatemala, Indonesia y Rwanda se han adherido recientemente a la alianza como países núcleo de implementación.

WAVES ha establecido un Comité Político y Técnico de Expertos para ayudar a desarrollar y ensayar metodologías para la contabilidad de los ecosistemas –trabajando en estrecha colaboración con asociados en agencias de las Naciones Unidas, agencias nacionales gubernamentales, instituciones académicas y ONGs.

Desde la Conferencia de Rio+20, 68 países han apoyado un comunicado que hace un llamado a los gobiernos, al sistema de Naciones Unidas, a las instituciones financieras internacionales y otras organizaciones internacionales a fortalecer la implementación de la contabilidad de capital natural. En abril del 2013, más de 35 ministros, vice-ministros y altos funcionarios de finanzas, desarrollo y ambiente se reunieron en un Diálogo Ministerial de Alto Nivel sobre CCN. Ellos fueron parte de un grupo más extenso de más de 60 países, los “primeros impulsores” de CCN, quienes compartieron conocimientos técnicos y los arreglos institucionales necesarios para mover la agenda hacia adelante.

Hay un impulso sin precedentes y un camino con muchos retos por delante, pero el objetivo – una mejor toma de decisiones para el desarrollo − es una oportunidad para el mundo entero.